Cuando damos nuestros primeros pasos en la fotografía profesional, a las primeras de cambio nos dicen que el fondo de cualquier foto es tan importante como el propio sujeto. Suena extraño, claro, ya que queremos que la gente se fije en el sujeto y no en lo que hay detrás. Sin embargo, al igual que sucede con muchas de las normas y leyes que nos enseñan cuando nos iniciamos en algo, hace falta tiempo y una buena dosis de experiencia para empezar a entenderlas. Ahora bien, el peligro es que, para cuando podemos comprender las normas que nos han enseñado, a menudo ya las hemos olvidado por completo. Por eso te ofrecemos un pequeño recordatorio sobre la importancia de encontrar un buen fondo.
La mayoría de los fotógrafos tiene muy presente el principio de que un buen fondo no debe restar atención al sujeto. Todos sabemos evitar que parezca que a la gente le nace una farola de la cabeza, pero, si tienes que esforzarte para prevenir este tipo de problema, es que has elegido al sujeto sin tener suficientemente en cuenta el fondo.
Fotografía el fondo primero
Si piensas a la inversa por un momento, quizá puedas plantearte elegir el fondo antes que al sujeto. No me refiero solamente a ver un lugar y pensar: “Ese sitio sería ideal para fotografiar un retrato”, sino a encuadrar realmente el fondo primero y decidir qué es exactamente lo que irá dentro o fuera del encuadre. Al trabajar con los elementos y la composición del espacio de fondo, podremos decidir a continuación dónde se verá al sujeto con más claridad.
Puede resultar útil fotografiar de hecho el fondo aislado antes de que el sujeto llegue a la escena y ver cómo queda. ¿Constituye el fondo una escena interesante aun sin la presencia del sujeto? De ser así, habrás acertado en tu elección.